El borracho y su eco...
Francisco Añón Paz, fue un periodista y poeta español,
de origen gallego, que escribió poesía en castellano, gallego, y portugués…
Hoy, rebuscando entre mis archivos, me he
encontrado la siguiente poesía, que viene al dedillo para ilustrar, o parodiar,
los complicados tiempos que nos está tocando vivir…
¿Cuántos de nosotros hay, que no estemos teniendo dudas?
¿Cuántos de nosotros hay, que nonos estemos
preguntado cómo, en pleno siglo XXI, nos puede estar pasando lo que nos está pasando?
Y, si al igual que el borracho, lo que tenemos
enfrente, lo que tanto nos asombra, no es más que el eco de nuestra voz, el reflejo
de nuestro miedo, el terror que nos produce enfrentarnos a la realidad de una
vida que nadie nos dijo que iba a ser fácil, pero que nosotros, debido a los
tiempos bonancibles de los últimos 60 años, nos creímos que nunca tendríamos
que afrontar?
Ahí dejo los versos de mi paisano, espero que les
guste, y el que quiera entender que entienda.
El borracho y su eco...
Noche
oscura y tenebrosa
Tan
achispado iba Antón
Que
cayó de un tropezón
En
la senda borrascosa
Lanzó
un recio juramento
Diciendo:
¿Quién
se cayó?
Y
en la pared del convento
Resonó
el eco;
-YOOOOOOOO…
-Mientes,
fui yo quien caí
Y
si el casco me rompí
Tendré
que gastar pelucas
-LUCASSSSSSS…
-No
soy Lucas, ¡voto a Dios!
Y
nos veremos los dos
Tunante
de farfantón
-ANTONNNNN…
-¿Me
conoces? ¡Eh tunante!!
Pues
espérate un instante,
conocerás
mi navaja.
-BAJAAAAAAA…
-Bajaré
con mucho gusto
¿Te
figuras que me asusto?
Al
contrario, más me exalto.
-ALTOOOOOOO…
-¡Alto
yo! Piensa el osado.
Que
cien lauros que he ganado
¿Hoy
con mengua los marchito?
-¡CHITOOO....!
-Y
se atreve este insolente
Mandar
callar a un valiente
¿Que
calle yo, miserable?
-HABLEEEEEEE…
-Hablaré
por vida mía
Hasta
que con este acero
tu
lengua impía taladre.
-LADREEEEEE…
-¿¡Ladrar
yo!? ¿Soy perro quizás?
Dime
villano ¿do estás?
Que
de no verte me aburro.
-BURROOOOOO…
-¿Burro
yo? ¡Insulto tamaño!
Vengaré
de un modo extraño;
Que
el sitio me es oportuno
-
TUNOOOO....!
-
¿Mas, dónde está el majadero?
que
ya hacerle rajas quiero
Responda
¿dónde se encuentra?
-
ENTRAAAA.....
-
¿Porqué no sales, bellaco?
¿Es
que tu valor es flaco
contra
el mío colosal?
-
SAAAALL...
Aquí
me tienes, cobarde,
Dime
¿quieres que te aguarde?
¿Do
estas? ¡bali!, nadie se me acerca?
—
¡CERCA!
—
Pero ¿dónde estás? repito.
Que
escuchando estoy tu grito
Mas
el no verte me admira
—¡MIRA!
—
Ya miro; pero que ¡diablo!
Si
no veo con quien hablo,
Pues
no parece ninguno
—¡UNO!
—
¿Uno? pues bien, salga ya:
Mi
coraje probará:
Le
aguardo, aquí me coloco
—
¡LOCO!
—
¿Chanceaste acaso tú?
Por
vida de Belcebú
Sal
presto; me desespero
—
ESPERO!
—
¿Así te burlas de mí?
Responde:
¿quién eres di?
Ya
de cólera reviento
—
¡VIENTO!.
—
Eres algún trasgo inmundo
¿Ó
eres cosa de este mundo?
Habla:
nada hay que me asombre
—
¡HOMBRE!
—
¿Mas eres vivo ó difunto?
Aclárame
todo al punto
Y
con quien hablas repara
—
¡PARA!
—
Si eres ánima afligida.
Bien;
mas si eres de esta vida,
Hoy
mi brazo te destruye
—
¡HUYE!
—
En vano intentarlo quieres,
Pues
mientras no sé quién eres,
Mi
espíritu no se asombra
—
¡SOMBRA!
—
¿Sombra? ¡Dios mío! en tal caso
Perdóneme,
que eché un vaso,
Tres
cepitas y un bizcocho
—
¡OCHO!
—
¡Ocho! se engaña, pardiez!:
Serían
siete tal vez,
Que
otra la tomó Ramona
—
¡MONA!
—
Lo que es mona, no señor:
Me
puso alegre el licor,
Y
á Ramonita también
—¡BIEN!
—
Señor, no volveré más:
Fué
en el café de D. Blas,
Do
estuve con ella sola
—¡HOLA!
—
Es un poco vivaracha,
Pero
muy guapa muchacha,
Muy
salada y oportuna
—¡TUNA!
—
Eso es tal vez impostura;
Más
ya que V. lo asegura;
Sobre
ese punto no alterco
—
¡TERCO!
—
Bien, señor, ya no replico.
Si
queréis, callaré el pico,
Como
si fuera de tabla
—¡HABLA!
—
Pues señor, iba diciendo.
Con
ella hablando y riendo
Tomé
lo que me convino
—¡VINO!
—
Vino, sí señor, un poco:
Dos
vasos me han vuelto loco;
Que
echase más no penséis.
—¡SEIS!
—
¡¿Seis?! No me acuerdo en efecto,
Que
tengo siempre el defecto
De
no contarlos después
—
¡PUES!
—
Más en medio de todo eso
No
se me ha turbado el seso.
Ni
á la muchacha toqué
—¿QUÉ?
—
Que no quise abusar de ella.
Pues
aunque es muy fresca y bella
Aun
tengo alguna virtud
—
¿TÚ?
—
Yo, ¿pues qué mal hice?, diga.
Cuando
le cayó una liga
Se
la puse y nada más
—¡MÁS!
—
Ah! sí, me acuerdo, de prisa
Le
miré si la camisa
Era
lienzo de Cambray
-¡AY!
—
Sombra que todo lo sabes,
Despáchame
cuando acabes,
Que
por mi parte acabó
—VE.
—
Si, gracias, me voy que es tarde:
¡Adiós!
el Cielo te guarde!
Triste
sombra veneranda
—
ANDA.
Marchóse
Antón taciturno
Con
tímida planta lista.
Recelando
que aun le embista
Aquel
fantasma nocturno
Que
se ocultara á su vista.
Llega
á su casa al momento,
Do
le esperaba su esposa,
Y
afirmó con juramento
Que
una sombra pavorosa
Le
hablara junto al convento.
FRANCISCO AÑÓN
Madrid,
15 Noviembre 1858.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home