Sunday, August 17, 2008

Detrás de una montaña siempre hay otra más alta.







Alguien que firma como, Budista; ha dejado en mi blog el siguiente comentario:

Me gusta mucho tu blog y lo encuentro muy interesante, también coincido en muchas de tus ideas, pero hay algo que me inquieta y que me gustaría preguntarte. Yo coincido contigo, estoy en contra de los nacionalismos de ciertas comunidades y creo que has dado en el clavo cuando dices que estas personas se creen de una cultura y raza superior, ¿pero qué pasa con el nacionalismo español, no es igual de malo que cualquier otro nacionalismo?, ¿no nos creemos los españoles mejores que nuestros vecinos franceses y portugueses por el mero echo de que ellos no son nacidos en España? Mi pregunta es la siguiente:¿Que opinas del patriotismo?

Bien, ahí va: ¿Qué, que pienso del patriotismo español?
Pues veras, todo el mundo tiene que tener un sitio, un lugar, del que se sienta originario e identificado con el, con una forma de vida y una cultura. Pero ninguna de estas cosas o, a causa de ellas, nos hace ser mejores que los demás, procedan de donde precedan y sean de la raza y el color que sean, esos demás.
En mi viajar por el mundo he visto sitios preciosos, costumbres maravillosas, probado comidas sabrosísimas, -incluso en Inglaterra, donde dicen que la cocina es malísima, ¡y un jamón!- y he conocido mujeres bellísimas, fuese cual fuere su raza, he tenido buenos amigos de bastantes nacionalidades diferentes y he encontrado buenas gentes allí donde he ido.
Pero también, en todas partes he encontrado la otra cara de la moneda.
En todas partes hay un hijo de “su madre” de turno, he aprendido que, el paisaje que nos quita el aliento, y que aparece bellísimo, puede ser, en realidad, las ruinas de un terremoto, o las ruinas de una ciudad destruida por sus enemigos, puede ser un desierto por falta de lluvia, o, quizás, una selva por demasiada, en otros la lava de un volcán hace tiempo extinguido y en otros un volcán en erupción. La foto sobrecogedora que nos deja atónitos y maravillados, puede ser un mar embravecido por un violento temporal azotando una costa.
He aprendido, en carne propia, que no hay rosa sin espinas, que los paisajes, casi siempre, aparecen más bonitos en las fotos y que, detrás de una montaña siempre hay otra más alta.
He aprendido, que uno debe quererle a su patria, a su tierra, pero por eso no debemos creer que esta es la mas bonita y bella del mundo y que el hecho de haber nacido en un sitio y con una cultura determinados, nos hace mejores que los demás.

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