Diecisiete millones de votos dejan su hipótesis en una especulación sin fundamento.
Como si no
hubiéramos tenido bastante con el aquelarre que tuvimos que soportar a cuenta
de la formación del Gobierno a la
Generalidad de Cataluña, donde vimos a un zarrapastroso Artur Mas, antaño
orgulloso Presidente de la clase más
pudiente y acomodada catalana, ahora mendigando apoyos para su nombramiento en
los más bajos fondos de la política catalana. Donde, como un Dante, tuvo que
bajar a los infiernos y tratar de llegar a un consenso con gente que antes no
se dignaría ni a saludar con los dedos tapándose la nariz. Aunque al final, de
nada le sirviese tanto esfuerzo y tuviese que resignarse y volver de vacío y
mas quemado que la pipa de un indio.
Y, como si
todo eso no hubiere sido suficiente, repito, ahora, y ya a nivel nacional, el
señor Pedro Sánchez ha decidido obsequiarnos con un “remake” de la cosa.
Y cual
Rambo, que, desencantado con el mundo, hubiese estado esperando la llamada del
general en jefe encomendándole una misión heroica y suicida donde solo podría
triunfar el más valiente, el señor Sánchez se ha puesto manos a la obra y al más
puro estilo Stallone o Yul Brynner en los Siete Magníficos, ha comenzado a
reclutar secuaces por toda la pradera.
Y, aunque,
en algunos casos le está saliendo gente buena, capaz y con ganas de ayudar, hay
otros que son de un facineroso tan redomado y bellaco que podrían resultar
mucho peor que el “malo” al que el señor Sánchez pretende desalojar del puesto.
Él sabe que
estos aliados que se está echando son menos de fiar que un zorro en un
gallinero, son viles y taimados y en cuanto se despiste un poquito le dispararán
por la espalda.
Pero es
tanto su afán por ser “Presidente”, su
ansia de poder, su enorme ego y su maldita codicia de protagonismo, que lo
obnubila y le impide aceptar que ha sido derrotado.
Y esto lo
sabe él y lo saben los barones socialistas, sus pepito grillo, que lo avisan y
le advierten de que no haga locuras ni con el PSOE, (casi quedó destruido por
Zapatero) ni con el Gobierno de España.
Y es por
eso, que el señor Sánchez, sigue saliendo ante los medios de comunicación
haciendo campaña todavía, diciendo que los españoles han pedido un cambio, que
el señor Rajoy, después de los últimos casos de corrupción que han saltado a
los medios -¡La paja en el ojo ajeno!- no está en condiciones de seguir siendo
Presidente y de que él, es el elegido, el ungido por el destino para sacar a
este país de sus desdichas. Todo esto, claro, tratando de convencer a los
españoles –Que ya no tenemos más vela en este entierro- a sus barones y, mucho
más importante, a sí mismo.
Señor Sánchez,
a ver como se lo explico? : Siete millones de españoles votaron al PP, cinco
millones largos al PSOE, y casi otros cinco millones a CIUDADANOS. Eso hace
unos diecisiete millones que votaron al centro derecha o a la izquierda
moderada, o sea, a partidos constitucionalistas, y deja unos cinco millones
que votaron a los “Indignados” de PODEMOS y a los separatistas, y hace que su
hipótesis de ese cambio que piden los españoles, no pase de una especulación
sin fundamento.
Así que mire
usted bien lo que hace señor Sánchez, porque ni es usted Yul Brynner, ni
Rajoy Eli Wallach, ni, por supuesto,
Iglesias Steve McQueen y mucho me temo que con este “remake” en vez de los
“Siete Magníficos”, le va a salir a usted una versión mala de los “Mercenarios”,
mala película donde las haya, que solo sirvió como excusa para exhibición de
viejas glorias.



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