Lo demás sería democracia de muy baja calidad.
Como decía aquella canción…Del cabo de Gata hasta Finisterre
todo el mundo, etc.…
Se acuerdan…?
Pues así ocurrió el pasado domingo con la Elecciones Generales.
A medida que iban cayendo el recuento de votos de las
distintas circunscripciones el mapa de España, se iba tiñendo de azul, hasta
que al final el azul acabó cubriéndolo todo, desde cabo de Gata hasta
Finisterre.
El Partido Popular de Mariano Rajoy, volvía, por segunda vez, a
ganar las Elecciones.
Y, esta vez, si no con una mayoría absoluta, si contundente.
Esto lo acreditaban los 14 escaños que aumentaban sobre el
resultado de las últimas elecciones.
Y lo aseveraban los cinco escaños que perdía el PSOE, los ocho escaños que se dejaba en el camino Ciudadanos,
y los supuestos escaños que se le esfumaban a Podemos, puesto que, a pesar de
su unión con Izquierda Unida, acababan sacando los mismos escaños, 71.
Pero por lo visto esto no es suficiente, el Partido Popular no
consiguió mayoría absoluta, y tanto PSOE, como Ciudadanos, por no mencionar a Podemos,
puesto que no se la va a pedir peras al olmo, se cierran en banda y han
decidido que, ni van a apoyar al PP, ni piensan abstenerse.
Si el PP quiere Gobernar, tiene que ganarles a todos los demás
juntos. Esa es la tónica que se ha seguido hasta ahora en los ayuntamientos y
comunidades autónomas, y esa es la tónica que ahora han empezado a implementar
en el Gobierno de la Nación.
Queda patente que a ellos les importa un rábano, España, el voto
de ocho millones ocho, como en los toros, de españoles que votaron al PP, y la
democracia.
A ellos lo que les preocupa es su poltrona, nada más.
El señor Rivera, menudo chasco me he llevado con este hombre, se
ha empecinado en conseguir la cabeza de
Rajoy, y, al parecer, no va a cegar hasta lograr llevárselo por delante.
Y el señor Sánchez, está horrorizado con la idea de perder el liderazgo
de PSOE, -de momento no lo tuvo nunca, él parece que solo está de paso-, e irse
como llegó, sin nada que enseñar ni a sus hijos, ni la historia. Y esa idea lo obsesiona
hasta la exasperación, lo machaca de tal forma que hará lo que haga falta con
tal de cambiar el rumbo de lo que, irremediablemente, parece ser su destino.
Y debieran tener en cuenta aquel refrán que dice: “Uno debe irse
cinco minutos antes de que lo echen.
Debieran tener en cuenta, además, de que estas fueron las
segundas elecciones que volvía a ganar el PP. Que la mayoría de los votantes
españoles votaron inequívocamente por un Gobierno del Partido Popular, y aunque
ese voto, según algunas lumbreras, viene de viejos y analfabetos, tenemos –yo también
voté al Pp- todo el derecho del mundo a votar a quien nos salga de la flor y a
que se nos escuche y respete nuestro voto.
Lo demás sería
democracia de muy baja calidad.



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