Acoso…
Hay miles de personas ahí afuera que odian el acoso.
Odian el acoso en la escuela, en el trabajo, el que se hace
a los “novatos” en el ejército, en los colegios o en las universidades. Odian
el acoso allá donde se dé.
El acoso les parece algo cruel, malo, mezquino, malvado. Una
forma perversa de tratar a alguien. Y todos coinciden en que el acoso es algo
que hay que erradicar de nuestra sociedad. Y, sin embargo, ellas, -esas
personas que tanto odian el acoso- o están acosando a alguien en este mismo
momento, o son testigos de un acoso y no se dan cuenta.
Piensa lo que le estás haciendo a esa persona que no te cae
bien, porque te parece tonta, fea o que pasa por todo.
No, no pienses que esto no es lo mismo porque tú no lo haces
con malicia, ni maldad alguna, o simplemente porque piensas que ésta, o éste, se
lo merece.
Pues no te engañes,
lo que estás haciendo es acoso.
Y tú, el de más allá, el que está viendo todo esto y no
mueve un dedo.
Eso es acoso. Ese acoso que tanto odias.
Pues vamos, muévete antes de que sea demasiado tarde.
Y todavía hay algo más.
Quién no tiene un amigo o un compañero de pandilla, en el
que recaen todas las bromas y chanzas.
Este amigo suele ser, por lo general, apocado, cohibido y de
poco carácter, pero buena persona y buen amigo. Y toda la pandilla le quiere y
lo aprecia y lo defenderían ante
cualquiera, pero, como es tan buen tío, suele ser el blanco de todas las guasas
y chistes de toda la pandilla.
Además, le habéis puesto ese mote que le va como anillo al
dedo. Él protesta cuando se lo llamáis, claro, pero como todo es sin malicia
alguna, y él pone tan poco énfasis en su defensa, la cosa sigue adelante.
Hasta el día en que le llamáis por ese apodo o le gastáis
alguna broma, delante de la chica que a él le gusta –porque también, aunque
nunca haya dicho nada, hay una chica que a él le gusta a rabiar- y, ese día,
ese día le partís el corazón.
Quizás tú tengas un amigo así, o quizás tú te hayas
reconocido en esta persona al que todos quieren y todos humillan.
Porque es así, aunque todo sea en plan de broma y sana
camaradería, el sujeto en cuestión, se siente humillado.
Y esto amigo, estés en uno u otro lado, seas hombre o mujer,
seas el que da las bromas o el que las recibe, esto, esto también es acoso. Y éste
más cruel si cabe, porque éste viene disfrazado de amistad.

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