Adelante ese 2026
Mientras nos
tomábamos las uvas, mirando a la Pedroche y deseándonos un próspero Año Nuevo,
el Gobierno iba dejándonos sus “regalitos” para empezar bien el año.
Para
empezar, a pocos minutos de las campanadas, Sánchez movía su dedito para salvar
a Plus Ultra y Air Europa, evitando que las empresas entraran en quiebra.
Aprobaba un
decreto que permite no contabilizar las pérdidas de 2020 y 2021 a efectos de
causa de disolución.
Muy fino: lo
apruebas el último día del año, entras en 2026 y el que pueda, que venda antes
de que la empresa sea declarada inviable.
Y ahora a por los premios:
Sube el
Salario Mínimo Interprofesional un 3,1%.
Las pensiones contributivas, un 2,7%.
El salario de los funcionarios, un 2%.
Y mientras
tanto, sube la vivienda: el alquiler un 7% y la venta un 10%.
La cesta de la compra, un 5%.
El gas, un 11,2%.
Los peajes, un 2%.
Y la luz, un 10%. Esta subida ya está aprobada por el Ministerio de Transición
Ecológica y Reto Demográfico, destinada a financiar, entre otros conceptos, el
bono social, los costes del sistema extrapeninsular, el déficit acumulado y las
renovables.
(Las renovables, esa energía supuestamente limpia y barata, nos está saliendo
por un ojo de la cara.)
Además,
entra en vigor la obligatoriedad de la baliza V16, un negocio que moverá 1.900
millones de euros. Y eso que hasta los bomberos de toda España han puesto el
grito en el cielo diciendo que lo más sensato sigue siendo colocar los
triángulos, con mucho cuidado.
Aunque, al
parecer, a última hora ha habido un cambio de opinión en alguna de esas mentes
pensantes, puesto que la última instrucción del año de la DGT autoriza el uso
de los triángulos de emergencia.
Y esto no es
baladí, porque le da un vuelco a todo.
¿A qué venía
entonces lo de la baliza?
Según la DGT y el señor Pere Navarro —que ya podría estar jubilado y jugando a
la petanca, en vez de seguir tocándonos los pies a los conductores—, colocar
los triángulos provocaba muchos accidentes mortales. Pero si miramos las
estadísticas, la mayoría de fallecidos por atropello en carretera son peatones,
personas caminando por la calzada o trabajadores de obras públicas. Nada que
ver con conductores colocando triángulos.
Entonces, si
ahora se permite usar balizas y triángulos…
Si podemos usar los triángulos, ¿para qué queremos la baliza?
Se ponen los triángulos y punto.
Además,
desde 2018 todos los coches llevan sistema eCall: un botoncito que pulsas y
avisa automáticamente a Tráfico de tu ubicación.
Y, además, con el móvil puedes llamar a emergencias sin
problema. Entonces, ¿Para qué queremos más balizas ni más gaitas?
Para colmo,
en la aplicación de Tráfico se puede ver en tiempo real dónde te has quedado
averiado. Una maravilla para cualquiera que quiera atracarte: entra en la app y
¡voilà!, ahí tiene a uno perdido en una carretera de Val de Morrillo. Perfecto.
¿Y qué
opinamos los españoles de todo esto?
En una tertulia de televisión, anteayer, debatían si era mejor la baliza o los
triángulos. La mayoría opinaba que los triángulos se ven mejor y con más
antelación, especialmente en curvas o cambios de rasante. Y todos admitían que
habían comprado la baliza, pero ninguno sabía si realmente sería eficaz.
¿Entonces
por qué la compraron?
Porque lo dice el Gobierno. Y con eso basta.
No lo analicemos. No lo razonemos. No protestemos.
Nos dicen
que nos quedemos confinados, y nos quedamos.
Que usemos mascarilla, adelante.
Que nos pongamos el pinchacito, sin problema.
Que no salgamos porque hace frío, pues no salimos.
Que no salgamos porque hace calor en julio y agosto, por culpa del “Cambio
Climático”. Pues será verdad, y nos quedamos en casa y punto.
El Gobierno sabe lo que hace. Todo es por nuestro bien.
Y para
rematar, la guinda del pastel:
El Senado denuncia al Congreso ante el Constitucional por no dejarle legislar.
Al parecer, todas las proposiciones de ley aprobadas por la Cámara Alta son
rechazadas en el Congreso.
Esto solo pasa en España.
Adelante ese 2026.




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