Wednesday, June 24, 2026

Pregunto a chatgp


 

 

 

Veo en un periódico el siguiente comentario: Aprovechando que todos los ojos están puestos en la corrupción del PSOE, hace unos días se ha aprobado en el Congreso un decreto que permitirá a los inmigrantes ilegales pagar menos por los medicamentos, que a un español con renta baja.

Como ahora hay tanto bulo y noticias falsas,  todo lo que aparece en la red, sean noticias o comentarios, hay que cogerlos con filtro, y por lo tanto decido informarme al respecto y para ello acudo a la IA.

 

Pregunto a chatgp : "Es verdad que hace unos días se aprobó en el Congreso un decreto por el cual un inmigrante ilegal pagará menos por las medicinas, que un español con renta baja?"

 

Chatgp: Lo que se aprobó estos días fue una reforma del copago farmacéutico que cambia los topes y porcentajes según renta. Y de ahí sale la polémica.

La parte clave es esta:

Los inmigrantes en situación irregular seguirán pagando el 40% del precio de los medicamentos, pero ahora tendrán un tope mensual de 8,23 €.

Ese mismo límite de 8,23 € también se aplica a cualquier persona con renta inferior a 9.000 € anuales, sea española o extranjera.

Entonces, ¿de dónde sale la afirmación de que “pagarán menos que un español con renta baja”?

Porque con la nueva escala:

Un trabajador con renta entre 9.000 y 18.000 € tendrá un tope de 18,52 € al mes;

Y uno entre 18.000 y 35.000 € puede llegar hasta 61,75 €.

Así que sí existe un caso concreto en el que:

Una persona inmigrante irregular tendría el límite de 8,23 €, mientras un trabajador español con ingreso algo superior a 9.000 pagaría más.

Pero decir simplemente “los inmigrantes ilegales pagarán menos que los españoles con renta baja” es una simplificación política, porque:

Los españoles con menos de 9.000 € tienen exactamente el mismo tope de 8,23 €;

Y el sistema está diseñado principalmente por tramos de renta y situación administrativa sanitaria.

 

Yo: "9.000 € no es renta baja, es pobreza extrema"

 

Chatgp: Mucha gente comparte esa crítica. En España, 9.000 € anuales están efectivamente muy cerca —o incluso por debajo, según el hogar y la comunidad autónoma— de los umbrales usados para medir riesgo de pobreza. No es una renta “cómoda” en absoluto.

El Gobierno ha usado ese tramo como el nivel más protegido dentro del nuevo sistema de copago, pero el debate político precisamente viene de ahí:

Quienes apoyan la medida dicen que intenta garantizar acceso a medicamentos a personas muy vulnerables, incluidos inmigrantes sin papeles.

Quienes la critican sostienen que el umbral es tan bajo que deja fuera a muchos trabajadores españoles con salarios modestos que acabarían pagando más.

Es decir, la polémica no gira tanto sobre si 9.000 € es una renta alta o baja —casi nadie sostiene que sea alta—, sino sobre dónde se ponen los límites y si el sistema trata de forma equilibrada a ciudadanos y no residentes irregulares.

 

¡Es lo que hay!

Se está alterando el censo en busca de votos y hay que darles propina para tenerlos contentos.

Lo que está sucediendo en Europa


 Lo que está sucediendo en Europa, en estos momentos, es el principio de una de las etapas  más oscuras de la historia del continente europeo y por extensión, de toda la cultura occidental.

Belfast está en llamas. Militantes nacionalistas embozados en negro patrullan la ciudad calle por calle, lanzando cocteles molotov a todos aquellos edificios donde habitan inmigrantes a expensas del estado.

Y la gota que colmo el vaso, fue un emigrante musulmán tratando de degollar a un hombre en medio de la calle y a plena luz del día.

Y no crean que esto me sorprende. Muchos de nosotros habíamos pronosticado este desenlace. Lo que sí me sorprende, de veras, es que haya tardado tanto.

Vimos arder París por haber ganado un partido de fútbol, no quiero pensar que hubiera sucedido, de haber perdido.

Como alguien que ha vivido en Inglaterra casi veinte años, puedo asegurar que la Inglaterra actual es irreconocible.

Aquello es terrible, los inmigrantes acogidos en esa tierra con una hospitalidad sin precedentes, ignoran cualquier muestra de agradecimiento hacia el país que los acogió, no muestran el más mínimo respeto por la cultura británica, ni por sus leyes,  junto con una falta total  de ganas de integrarse. Y lo que es peor, si un británico autóctono expresa en las redes lo que está sucediendo, puede estar seguro que al otro día tendrá a la policía llamando a su puerta y acabará recibiendo una multa o con sus huesos en la cárcel.

Ciudades como París, Marsella, Birmingham o Barcelona, ya no parecen europeas, sino ciudades de Oriente Medio o África.

Y hemos llegado al despropósito de tener, en la mayoría de nuestros pueblos y ciudades, un barrio en el cual la policía te aconseja que no entres.

Estamos viviendo una era de corrupción política sin precedentes, tanto a nivel nacional, como en la Unión Europea.

Y en este maremágnum de corrupción, a alguien se le ocurrió abrir las fronteras y que, todo aquel que lo deseara,  pudiera entrar en Europa como Pedro por su casa,

Y venga a traer extranjeros. Y venga a llenar el continente de ilegales. Y venga a darles vivienda y paguitas para incentivar el efecto llamada.

Y viva la “Alianza de civilizaciones”, decía el corrupto Zapatero, que nos parecía míster Bean, y resulta que lo suyo eran las joyas.

Y ahora todo aquello ha estallado y nos ha dado en la cara.

El experimento de tratar de integrar el Tercer Mundo con Occidente, ha fallado estrepitosamente.  

Y ahora nos damos cuenta de que hay culturas que no van a dejar de ser lo que son, por el hecho de que se hayan mudado a Minnesota, Barcelona, Marsella, Irlanda del Norte o Quintanilla del Páramo.