Wednesday, August 19, 2026

Da más dinero que el narcotráfico y es completamente legal ...

 



 

Me acaba de mandar una foto un amigo, que ilustra perfectamente lo que está ocurriendo actualmente en España.

En ella se puede ver, en primer plano, a los españoles mirando bobaliconamente el eclipse, mientras al fondo aparecen los montes en llamas y cientos de inmigrantes llegando a nuestras playas en pateras y lo ha clavado.

Porque eso es lo que está ocurriendo, bosques, pueblos y campos ardiendo.

Gente perdiendo sus casas, perdiendo sus vidas e incluso en algunos casos muriendo y los políticos enechándole la culpa al cambio climático.

Y no, no es el cambio climático, es el robo que han hecho al mundo rural y a la población en general.

Son las políticas de un Estado elefantiásico y un Gobierno corrupto y metiche.

De un aparato burocrático que no distinguiría una nuez verde de un kiwi, pero que vienen a enseñarte cómo labrar el campo.

Que no distinguirían una cabra de una oveja, pero que te dicen donde, cuando, cuanto y como, tienen que pastar.

Es la tala sistemática de olivos, de dehesas enteras de arboles autóctonos y centenarios, para instalar océanos de placas solares.

Y en cuanto a la inmigración ilegal, tres cuartos de lo mismo, no es el cambio climático, no es que huyan de naciones en guerra, es una invasión en toda regla, planeada por los mismos que planearon la Agenda 20-30, que planearon la ciudad de los quince minutos, la introducción a martillo del coche eléctrico y con él la destrucción de la industria, así como la destrucción sistemática del campo y el rural, para, finalmente conseguir la destrucción del tejido social de Occidente y convertirlo en algo así como un África en Europa y gracias a la desidia y corrupción, tanto de la Unión Europea, como de los sucesivos Gobiernos de España, y principalmente el actual,  lo están consiguiendo, dejando que se allanen impunemente nuestras fronteras y permitiendo y fomentado, durante años, esta invasión ilegal, que ahora se ha desbordado.

Y yo no descartaría que alguno de estos, Unión Europea o Gobierno o ambos, no estén en el ajo.

Pero estén en el ajo o no, que nadie albergue la más mínima esperanza de que esto vaya a cambiar.

No se van a devolver los menores a Marruecos, ni los mayores tampoco. Ni se va a parar con los incendios cada verano, ni parar con las renovables, ni con el cuento del Cambio Climático, ni con los rumores de la epidemia de turno, etc., porque hay tanto chiringuito viviendo de ese negocio, tanto dinero que se mueve, que ya es imposible pararlo.

Y desengañémonos, da más dinero que el narcotráfico y es completamente legal  

Saturday, August 08, 2026

Cada selección es un fiel reflejo del país que representa.




Volvemos a ser de nuevo, campeones del mundo.

Hemos ganado el segundo mundial de futbol, la segunda Copa del Mundo. Y la hemos ganado nada menos que contra la Selección Argentina.

Una Argentina que, después de la que han montado tras perder, queda clasificada como: el mejor peor perdedor de la historia del futbol.

Pero es lo que hay.

Cada selección es un fiel reflejo, una proyección, del país que representa.

Y esto me lleva la algarada que se armó cuando Rajoy dijo aquello de que: “Francia tiene una Selección de alto nivel, pero sin franceses”.

Cuanto ofendidito se llevó las manos a la cabeza. Que desfachatez acababa de pronunciar Rajoy…Terrible, ¡oye!

Rajoy dijo lo que muchos pensamos.

Igual que la Selección Argentina es un claro reflejo de ese país, la Selección Francesa es un claro reflejo de lo que es Francia.

Y Francia ha dejado de ser Francia.

 

Y en Inglaterra esta ocurriendo tres cuartos de lo mismo.

 

Si hoy en día te meten en una capsula y te dejan caer en un barrio de París, norte de Londres o Birmingham y no te dicen donde estás, apostaras a que has caído en algún país de África, Oriente Medio o Pakistán.

 

El ser hijo de un pueblo no es simplemente la ciudadanía escrita en tu pasaporte, es algo mucho mas profundo, es un sentimiento, es es el pecho que mamaste, la cultura en la que te criaste, algo que llevas en el alma desde el día en que naciste hasta el día de tu muerte.

 

Un pueblo no muere únicamente cuando desaparecen sus hombres. Muere cuando deja de reconocerse a sí mismo.

 

Cuando sus costumbres son despreciadas, su memoria relegada, su lengua olvidada y su forma de entender la vida sustituida hasta el punto de que sus propios hijos ya no reconocen el alma de la tierra que los vio nacer, entonces algo más profundo que una cultura ha sido destruido: la identidad de un pueblo.

 

Ninguna sociedad puede sobrevivir indefinidamente si permite que su esencia sea desplazada, diluida y finalmente borrada en nombre de una falsa idea de progreso o de una tolerancia sin límites. Porque la tolerancia que exige a un pueblo renunciar a lo que es, no es tolerancia: es sometimiento.

 

No se puede permitir que un pueblo sea invadido por una cultura extranjera hasta tal  punto que el alma de ese pueblo, su esencia, su forma de vida y su cultura, sean cambiadas  de una forma tan extrema que ya nadie lo  pueda reconocer y eso está sucediendo en Francia, en Bélgica y en Inglaterra y vamos camino de que suceda en Italia, Alemania y España.

 

Un pueblo tiene derecho a conservar su memoria, sus raíces, sus costumbres y su manera de mirar el mundo.

 Y cuando se le arrebata todo eso, puede que sus calles sigan llenas, que sus casas permanezcan en pie y que su nombre continúe escrito en los mapas.

Pero el pueblo, en realidad, ya habrá desaparecido.

 

Y ya lo dijo Brigitte Bardot y fue condenada por ello y tachada de blasfema, racista y xenófoba, en 1997 y luego en 1998 y en el 2000 y en el 2001 y nunca se cansó de repetir la pobre Brigitte, hasta el día de su muerte: “Los musulmanes me han robado la patria”